En un contexto nacional marcado por la desaceleración económica, la alta informalidad laboral y
la necesidad urgente de diversificar la matriz productiva, el turismo se presenta como una
alternativa estratégica para impulsar el desarrollo territorial, generar empleo y fortalecer
la identidad cultural. El estudio “Impactos del Turismo en la Región Cusco”, elaborado por la
Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco (UNSAAC), plantea un enfoque innovador para
medir con precisión el impacto económico del turismo en espacios subnacionales, a través de la
Cuenta Satélite del Turismo.
El Caso Cusco: Cifras que Hablan por Sí Solas
Según la investigación, el turismo en la región Cusco genera más de S/ 3 mil millones anuales y
supera los 100 mil empleos directos e indirectos, convirtiéndose en uno de los principales
motores económicos de la región. Sin embargo, el valor de este trabajo no reside únicamente en
las cifras, sino en la metodología aplicada: un modelo de medición estandarizado, basado en los
criterios de la Organización Mundial del Turismo (OMT), que permite una lectura precisa y
territorializada del impacto turístico.
Este enfoque rompe con la lógica centralista de las estadísticas macroeconómicas nacionales y
propone una alternativa concreta para que regiones como Cusco, y muchas otras del país, puedan
diseñar políticas públicas basadas en evidencia.
El “Espacio Turístico”: Más Allá de Machupicchu
Uno de los conceptos clave del estudio es el de espacio turístico, entendido como la suma de
rutas, corredores, circuitos y distritos que concentran el flujo de visitantes y la oferta de
servicios turísticos. En el caso cusqueño, se identificaron 47 distritos con actividad turística
activa, aunque solo el 30% de los atractivos turísticos registrados están realmente en uso.
Este hallazgo revela un alto grado de concentración en torno a Machupicchu, lo que genera
desequilibrios territoriales y oportunidades desaprovechadas en otras zonas con igual o mayor
potencial cultural, ecológico y comunitario.
Problemas Estructurales: Informalidad y Débil Gobernanza
A pesar de los beneficios económicos, el estudio advierte una serie de problemas que limitan el
desarrollo integral del sector:
Informalidad empresarial generalizada, especialmente en micro y pequeñas empresas turísticas
(MYPES).
Falta de articulación entre instituciones públicas y privadas para el levantamiento y uso de
datos.
Dependencia excesiva de un solo atractivo (Machupicchu), que genera cuellos de botella y
reduce el potencial de diversificación.
Debilidad institucional en gobiernos regionales y locales para implementar políticas
turísticas efectivas.
Estas limitaciones evidencian la necesidad urgente de profesionalizar la gestión turística y
fortalecer las capacidades estadísticas e institucionales a nivel subnacional.
La Cuenta Satélite de Turismo: Una Herramienta para Gobernar con Datos
El estudio propone como solución la aplicación de la Cuenta Satélite del Turismo (CST), una
herramienta estadística que permite cuantificar con precisión el aporte del turismo al PBI, al
empleo y al consumo interno, con base en estándares internacionales.
Para Cusco, se desarrollaron tres tablas clave:
Consumo turístico interior, que mide el gasto de los visitantes.
Cuentas de producción, que identifica las industrias que producen bienes y servicios
turísticos.
Empleo en las industrias turísticas, con datos desagregados por sexo, tipo de empleo y
jornada.
Estas mediciones no solo permiten conocer el peso real del turismo en la economía regional,
sino que también orientan decisiones de inversión, financiamiento y promoción más eficientes
y equitativas.
Relevancia Nacional: Un Modelo Replicable
La experiencia de Cusco, más allá de sus particularidades, representa un modelo replicable
para otras regiones del Perú. En un país con grandes desigualdades territoriales,
diversificación productiva limitada y escasa planificación basada en evidencia, aplicar
herramientas como la CST permitiría:
Descentralizar el crecimiento económico, promoviendo el desarrollo de destinos emergentes.
Incluir a las MYPES en cadenas de valor más estables y formales.
Diseñar políticas públicas con enfoque territorial, inclusivo y sostenible.
El estudio también sugiere que infraestructuras como el nuevo aeropuerto de Chinchero podrían
facilitar la redistribución de flujos turísticos y fortalecer rutas alternativas, reduciendo
la presión sobre Machupicchu y ampliando las oportunidades en otras provincias.
Conclusión: Turismo como Política de Estado
El turismo no debe ser visto únicamente como una actividad económica, sino como una verdadera
estrategia de desarrollo sostenible. Para ello, es necesario pasar de discursos a políticas
concretas: profesionalizar la gestión turística, fortalecer la gobernanza territorial y,
sobre todo, medir para decidir.
La experiencia de Cusco demuestra que es posible avanzar hacia un turismo más competitivo,
inclusivo y descentralizado. Lo que falta es voluntad política, visión territorial y
compromiso con el desarrollo.
El Perú necesita tomar al turismo en serio. Cusco ya ha dado el primer paso.